Durante
la Revolución Digital, la escuela tradicional que data entre el siglo XVII
a XIX inicia una transformación monumental. Las Tecnologías de información y
las comunicaciones se convierten en impulsores de cambio en la Educación, sin
embargo, aceptar lo tecnológico no es fácil cuando la pedagogía considera el
fenómeno educacional como un hecho y como una actividad humana, la historia de
la educación hasta ahora había considerado aspectos en su mayoría filosóficos,
sociológicos, económicos pero nunca tecnológicos.[1]
Responder
a lo planteado en el título de este artículo nos lleva de manera directa a
valorar el uso de las tecnologías en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra
realidad en la actualidad. Hemos superado de gran manera el idealismo utópico que
en otrora pudieron tener nuestros
antepasados, aquellos paradigmas trazados con respecto a la comunicación
por ejemplo hoy se ven materializados en la interconectividad y con el contacto
directo por medio de las redes sociales, celulares y plataformas digitales.
Hemos
realizado lo utópico al poder incursionar con la tecnología educativa en cada
uno de los rincones de la superficie terrestre brindando asi educación a un número
mayor de habitantes, sin distingo de credo, raza o ideología.
Un
problema para la sociedad en los siglos anteriores como lo era el analfabetismo
ha sido erradicado de manera casi definitiva y ya hoy contamos con un número
mayor de profesionales gracias a la extraordinaria educación abierta y a
distancia que hoy ofrecen las diferentes universidades.
El
uso de la tecnología en la educación contribuye a la inclusión educativa ya que
permite llevar la educación a aquellos lugares donde no existe infraestructura
física ni personal capacitado, así mismo, los costos bajos, el ahorro de tiempo
en traslados, la disminución de material en físico permiten que estudiantes que
antes no tenían acceso a la educación ahora lo tengan.
“El aumento de las ofertas de formación
con el uso de las TIC ha propiciado una mayor demanda en la producción de
cursos y de materiales educativos digitales; lo que ha potenciado la
investigación y el desarrollo, por parte de instituciones y
universidades” (O’Farrill, 2006)
En este contexto
podemos concluir de manera precisa que el uso de las tecnologías educativas
conduce de manera eficaz al desarrollo de un país, debido a la disposición de
herramientas que le permiten formar individuos cultos, críticos y capaces de plantear
soluciones a cada una de las problemáticas y necesidades de su país.
También es claro que todo
este esfuerzo y desarrollo que a nivel tecnológico-educativo se ha logrado trae
consigo una exigencia no solo para los centros educativos, universidades y
docentes sino también para el estado,
pues se hace necesario la inversión económica y sobretodo la creación de políticas
públicas que permitan avanzar y establecer polos de desarrollo que involucren
el uso de las tecnologías garantizando su continuidad y aplicación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario